Edudación Personalizada

INTRODUCCIÓN

La misión de la Congregación Hermanas Maestras de la Santa Cruz es Evangelizar la sociedad a través de la Educación. Desde los inicios (1844) “su meta era la formación integral y progresiva a nivel espiritual e intelectual, lo que prestaba a su método didáctico claras características de una notable modernidad” (Moss, Carlo. 2002. p. 99).

Como resultado de la búsqueda incesante de entregar una Educación de calidad, en los colegios Santa Cruz desde 1980 se ha optado por una Educación Evangelizadora, Comunitaria y Personalizada, dando respuesta a los desafíos que implica la formación Integral de niños, niñas y jóvenes.

Los principios de la Educación Personalizada, están en coherencia con los lineamientos educativos de la Iglesia Católica, con la misión de la Congregación Hermanas Maestras de la Santa Cruz y las políticas educacionales del Estado de Chile que, a través de las políticas educativas imperantes, proporcionan la base para avanzar en una educación más equitativa e inclusiva.

Teniendo como base la experiencia, investigación, actualización y puesta en marcha por más de cien años del modelo de educación personalizada,  es  hoy el  reflejo de lo trascendental que es la educación centrada en la persona del estudiante y cómo éste va construyendo el conocimiento y se hace responsable de su propio aprendizaje, lo que le permitirá  enfrentar la sociedad globalizada , tecnologizada,  promoviendo los cambios que contribuirán a transformar y humanizar  la sociedad del siglo XXI, con los valores del Evangelio.


I.    EL APORTE DE PIERRE FAURE

 La teoría pedagógica del sacerdote Jesuita Pierre Faure es el sustento pedagógico del Proyecto Educativo Congregacional de las Hermanas de la Santa Cruz, considerando la visión humanista, personalizante y comunitaria que se ha propuesto para la formación de niños, niñas y jóvenes plasmada desde Madre Bernarda y Padre Teodosio. 

Pierre Faure, Sacerdote Jesuita francés (1904 – 1988), en 1936 crea una Secretaría para la Educación que se convierte en el actual “Centro de Estudios Pedagógicos” (París). En 1940 organiza cursos y sesiones pedagógicas para la formación del profesorado. La originalidad de estos cursos fue la de haber utilizado, desde su comienzo, las clases prácticas con los niños y proponer los instrumentos de trabajo necesarios para que el estudiante pueda asumir personalmente el trabajo e intercambiar el fruto del mismo con sus compañeros. Busca promover una pedagogía que tiene como objetivo la formación total del niño y del adolescente, en una perspectiva humanista y espiritual, personalista y comunitaria.

Pierre Faure fue una voz crítica de la escuela de su época, tratando de buscar nuevos estilos pedagógicos en las corrientes de la educación activa; revisa la escuela nueva, rechaza todo extremismo y trató de evitar los desequilibrios que producen generalmente las reformas educacionales.
“El pensamiento pedagógico de Pierre Faure, se vio influenciado por la tradición pedagógica propia de la orden jesuita, también por todo un grupo de pensadores del siglo XIX quienes, basándose en los nuevos descubrimientos de la medicina, revolucionaron el modo de enseñar. Pierre Faure construyó su propuesta de Educación Personalizada siguiendo las teorías propias de la escuela pedagógica de Itard, Seguin, y María Montessori” (Pereira, N. 1994. P. 23).

Pierre Faure tenía una gran convicción, “La persona no nace siendo persona, sino que llega a ser persona”. Para ello, planteo un modelo pedagógico, fundamentando su teoría en tres ejes:
a)    Ontológico: Permite aproximarnos al concepto de persona; un ser en acción llamado a la superación, con capacidad de crear algo original, ser abierto a otros, en crecimiento y con capacidad de trascender.
b)    Mesológico: Hace referencia al proceso de enseñanza y aprendizaje, considerando los medios que son necesarios para alcanzar el estilo de educación personalizada: la animación y ambientación pedagógica, las situaciones o momentos didácticos y los instrumentos de trabajo.
c)    Teológico: La teleología descubre las finalidades educativas o, dicho de otra manera, lo que queremos lograr. Estas finalidades son una consecuencia lógica de la misión y objetivos institucionales, que deben estar definidos con anterioridad.

 

II.    OBJETIVOS DE UNA EDUCACIÓN PERSONALIZANTE

1.    Objetivos fundamentales
Ayudar a la persona al logro de su realización personal, favoreciendo el respeto al niño, niña y joven en sus necesidades, las de los otros, de sus “relaciones” y de vínculos personales. Esto implica que el estudiante:
•    Es considerado persona, es respetado en sus opciones legítimas.
•    Es aprobado en sus actos y en sus relaciones.
•    Es sujeto y agente de justicia.
•    Se sabe amado.
•    Es aceptado y respetado en su ritmo de desarrollo, estructuraciones y maduraciones progresivas.

2.    Objetivos prioritarios 
Al definir los aspectos del cómo se adquiere el conocimiento, los estudiantes deben:
•    Definirse, tomando conciencia de sus propias capacidades. No sólo las “intelectuales”, sino también las de desarrollo personal y social.
•    Situarse en el tiempo histórico que le toca vivir, el espacio geográfico, su herencia sociocultural, tecnológica, en fin, a nuestro mundo. “Situarse así, será situar sus conocimientos, sus adquisiciones y descubrimientos, sus proyectos de manera coordinada y convergente”.
•    Acceder a la autonomía en el aprendizaje, permitiéndole no depender de los demás para formarse una opinión, para resolver una problemática y comprender el mundo.
•    Estar abierto al cambio que le permita el manejo de la incertidumbre y el ser agentes de cambio, porque se le ha llevado a una comprensión y a una definición de sí mismo, de situarse y comprender el mundo en que vive, de disponer de su libertad y autonomía con responsabilidad.

3.    Objetivos didácticos
El rol de las instancias de trabajo en el colegio es conducir a la autonomía en el aprendizaje de los estudiantes; es decir, la didáctica debe ayudar al estudiante a asumir sus responsabilidades escolares, permitiéndoles realizar sus elecciones y actividades personales o grupales, enriquecidas y diversificadas, para que el estudiante actúe siempre y en todas las instancias por sí mismo.


III.    PRINCIPIOS DE LA EDUCACIÓN PERSONALIZADA (VERSIÓN DE LA CONGREGACIÓN HERMANAS MAESTRAS DE LA SANTA CRUZ)

Pierre Faure basaba su propuesta en una visión integral del ser humano y en la necesidad de una educación personalizada y comunitaria, como un medio a través del cual se realiza una formación personal, social, sólida, segura y duradera, en la que cada uno crece y progresa a su propio ritmo. La finalidad es formar personas íntegras, preparándolas para la creación de su propio proyecto de vida. Considerando esta propuesta pedagógica, a partir del año 1980, los colegios Santa Cruz iniciaron cambios en el estilo de enseñanza, dejando de lado las clases tradicionales, donde los estudiantes permanecían tiempos prolongados en sus salas de clases y los docentes realizando principalmente clases expositivas. Para realizar este cambio de paradigma, la educación personalizada debe tener como principios:
    
1.    Principio de singularidad
Potencialidad de ser único e irrepetible; y por lo tanto original y creativo.
Ser singular es conocerse desde la realidad biológica y social, con sus potencialidades y sus limitaciones, para que, llegando a una autoconciencia y autoafirmación de sí mismo, pueda desarrollarse desde su personal modelo de ser, hasta sus máximas posibilidades, superando limitaciones. Es la llamada a ser sí mismo, dueño de sí, con autocontrol y autoanálisis, autocrítica y autoafirmación a la vez. 
Es desarrollar la potencialidad de crecer en forma constante: física, psicológica, espiritual, social, cultural y moralmente, de ser más de lo que se es, a través de superaciones constantes. 

2.    Principio de libertad – autonomía
La libertad se expresa en la autonomía del ser: es la potencialidad de ser progresivamente libre, autónomo, de llegar a gobernarse a sí mismo con responsabilidad y compromiso personal.
La libertad capacita a la persona para elegir, tomar decisiones, tener iniciativas y comprometerse. Sólo la libertad le permite al hombre ser respuesta, como resultado de una iniciativa.
La libertad es llamada "a la autonomía", que hace al hombre autor de sus acciones, en la medida en que estas son queridas libremente por él.

3.    Principio de apertura
La apertura se expresa en la comunicación humana, es conciencia del otro que suscita una sociedad de personas: amar, creer en el otro, interactuar con el otro, en respeto profundo a la alteridad del otro.
La persona es un ser social. Por la apertura posee la capacidad de ser acogido y donarse, de encontrarse consigo mismo, con los demás, y con Dios. 

4.    Principio de trascendencia
Es fuerza que mueve a la persona, a ir siempre más lejos, más allá de sí mismo, al servicio de los demás y hasta la plenitud infinita de Dios. Este movimiento permanente del ser (en devenir) hacia el Ser (definitivo), es la búsqueda del absoluto, su más alta razón de ser y de existir, en la búsqueda de la más alta perfección de la persona, que está en Dios. 
La realización libre y personal de la dimensión trascendente de nuestro ser, es la vuelta libre y explícita del hombre hacia Dios. Cristo es la revelación del Dios Amor, en quien se hace posible el encuentro de Dios con el hombre.


IV.    BASES O FUNDAMENTOS DE LA EDUCACIÓN PERSONALIZADA

1.    Bases Filosóficas

El concepto “persona” surge de la tradición griega unida a la tradición judeo-cristiana: “Una sustancia individual de naturaleza racional” (Boecio). Para Aristóteles el hombre, por una condición e inclinación natural, tiende al conocimiento, al bien y a la felicidad. Para Santo Tomás de Aquino (Doctor común de la Iglesia) la persona, en tanto persona humana, es una apertura al bien, a la trascendencia y la verdad. Así, la llamada natural a esta inclinación implica que: a) el hombre tiende al saber “como la materia a la forma” que le perfecciona y lo actualiza b) todo ente tiene por naturaleza una orientación a su inclinación propia, c) o sea a saber, al bien y a la felicidad o la bienaventuranza.

El personalismo ha sido la corriente filosófica contemporánea donde se ha organizado de manera más sistemática y profunda la vocación personalizante del ser humano. Emmanuel Mounier (1930) planteaba que, contra el individualismo, propio de una sociedad despersonalizada, se reivindica que la “persona” es un sujeto relacional y comunicativo, es decir “comunitario”. 

Si consideramos finalmente a Pierre Faure quien se planteó una propuesta pedagógica para ayudar al ser humano a ser él mismo, a construirse y ser capaz de construir un mundo; lo entendemos hoy como una forma radical de entender el fenómeno educativo en la cual el objeto principal es el encuentro entre personas, en un proyecto común: el desarrollarse como personas. Es por eso que el proceso de educación debe ser un proceso que oriente a la naturaleza humana a su propia realización. Esta realización propia del hombre se logra a través de la perfección de sus potencias espirituales, guiadas por el ejercicio de las virtudes intelectuales, morales y teologales, que finalmente, van a manifestar en la persona humana la verdadera educación, una educación integral, que es la perfección del hombre a través de estas  virtudes, que disponen al hombre a hacerse la persona que debe ser, a ser como nos hizo Dios, dispuestos a buscar la verdad en libertad, contemplar la belleza, hacer el bien propio y el bien común y amar honestamente.

Finalmente, el fundamento filosófico y antropológico de esta propuesta nos orienta a que este proyecto personalizante se fundamenta primeramente en el reconocimiento de la persona en su inalienable dignidad y en el ejercicio de las virtudes, que perfeccionan las potencias espirituales y sus propiedades (inteligencia, voluntad y libertad), las que permiten ordenar los apetitos en orden a la finalidad propia de la naturaleza humana, fortaleciendo su autonomía, singularidad, apertura comunitaria que nos orienten a la trascendencia.

El proyecto de una educación personalizante debe disponer al estudiante a determinarse a sí mismo en sus actos en tanto persona, los cuales le permiten elegirse, disponer de sí mismo, autorregularse y poseerse en cuanto tal, desarrollando una autonomía; lo que en definitiva perfecciona la libertad en tanto rasgo distintivo y fundamental de la educación personalizante.

2.    Base fundacional de la Congregación

Para explicitar nuestra propuesta educativa, las Hermanas de la Santa Cruz, han acudido al Proyecto Educativo del Padre Teodosio, en cuanto ideólogo y formador de las primeras “hermanas maestras” de la Santa Cruz. El formuló sus ideas en el documento “Instrucciones”, que entregó a las primeras hermanas; y desde entonces, han realizado un largo recorrido al servicio de la Iglesia, inspiradas en este carisma educacional, cuyos elementos esenciales son:
•    una pedagogía centrada en el desarrollo integral de la PERSONA;
•    que no hace excepción de personas;
•    como servicio alegre y generoso, en cualquier circunstancia;
•    una pedagogía abierta a los cambios, actualizada;
•    que forma para la participación humanizadora en la sociedad;
•    que prepara para el servicio en la vida laboral (Ideario.1989-1991. p.2).

La misión educativa Santa Cruz se fundamenta en una Educación:
•    Evangelizadora: Forma a la Persona según los valores del Evangelio y lo prepara para humanizar la sociedad.
•    Personalizante: Centra su acción en la formación de la Persona como vocación de superación constante, sujeto de su propio desarrollo.
•    Comunitaria: El ser individual, se desarrolla en comunidad y al servicio de ésta, con conciencia del otro y de las necesidades de los demás. El compromiso comunitario involucra a todos los actores de la Educación (Ideario educativo Santa Cruz. 1989-1991).

3.    Fundamentación Bíblica

Como Colegio Católico cuya misión es “Evangelizar por medio de la Educación”, se hace vida el llamado y envío de Jesucristo, Maestro por excelencia y que en el evangelio se da a conocer, desde la creación de la persona singular, única e irrepetible. 

•    Génesis 2 26-28 "Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Que tenga autoridad sobre los peces del mar y sobre las aves del cielo, sobre los animales del campo, las fieras salvajes y los reptiles que se arrastran por el suelo.» Y creó Dios al hombre a su imagen. A imagen de Dios lo creó. Macho y hembra los creó. Dios los bendijo”. 

Desde el llamado y el envío del educador;
•    Mateo 4,23: “Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo”

•    Mateo 28,19: "Vayan, pues, y hagan discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

Desde la diversidad y los ritmos personales;
•    Mateo 25, 14-19
"Escuchen también esto. Un hombre estaba a punto de partir a tierras lejanas, y reunió a sus servidores para confiarles todas sus pertenencias. Al primero le dio cinco talentos de oro, a otro le dio dos, y al tercero solamente uno, a cada cual según su capacidad. Después se marchó. El que recibió cinco talentos negoció en seguida con el dinero y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo otro tanto, y ganó otros dos. Pero el que recibió uno cavó un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su patrón. Después de mucho tiempo, vino el señor de esos servidores, y les pidió cuentas." 

4.    Fundamentación desde el Magisterio de la Iglesia

Documento de Puebla (III Conferencia Episcopal, México 1979):
“La educación católica pertenece a la misión evangelizadora de la Iglesia y debe anunciar explícitamente a Cristo Liberador” (10,31). Para la Iglesia, educar al hombre es parte integrante de su misión evangelizadora, continuando así la misión de Cristo Maestro (Conclusiones 1012). La educación es una actividad humana del orden de la cultura; la cultura tiene una finalidad esencialmente humanizadora. Se comprende, entonces, que el objetivo de toda educación genuina es la de humanizar y personalizar al hombre, sin desviarlo, antes bien, orientándolo eficazmente hacia su fin último, que trasciende la finitud esencial del hombre. La educación resultará más humanizadora en la medida en que más se abra a la trascendencia, es decir, a la verdad y al Sumo Bien (Conclusiones 1024). Promover al educador cristiano, especialmente laico, para que asuma su pertenencia y ubicación en la Iglesia, como llamado a participar de su misión evangelizadora en el campo de la educación (Conclusiones 1042).

Documento de Aparecida (V Conferencia Episcopal, Brasil 2007):
Presenta a JESÚS EL MAESTRO: como Camino, Verdad y Vida. Todas las rutas que parten de Aparecida tienen su centro propulsor en la persona y el acontecimiento de Jesús.
Conocer a Jesucristo por la fe es nuestro gozo; seguirlo es una gracia, y transmitir este tesoro a los demás es un encargo que el Señor, al llamarnos y elegirnos, nos ha confiado (DA Nº18).
Este llamado es la invitación a explicitar el mensaje de Jesús   en la comunidad educativa Santa Cruz.

5.    Fundamentos desde nuestros fundadores

El Siglo XIX en Europa, caracterizada por el liberalismo, aparece la figura del Padre Teodosio Florentini (1808 – 1865), momento en que la visión de Suiza era bastante anticristiana, las ideas liberales y conservadoras dan paso a una guerra civil en 1847. Además, en esta época, la mujer tenía escasas posibilidades de formación, independencia y libertad personal. Esto motivó al Padre Teodosio a mejorar la educación femenina, siendo su propósito e ideal una formación integral a la juventud, especialmente orientada a la mujer.

La idea de enfrentar la formación escolar anticristiana con una educación cristiana y católica se va consolidando en el Padre Teodosio, con esta finalidad pensó en fundar una congregación dedicada especialmente a la educación de las niñas. Las religiosas, pensaba, deben llevar una vida que sea capaz de mostrar la presencia de Cristo entre los hombres. Mostrarán cuan activo y eficaz es el amor al prójimo (Palabras del Fundador. 1985).

El legado del Padre Teodosio Florentini es el de vivir una espiritualidad encarnada, práctica, en el servicio a la formación de personas. En este sentido, la escuela debe:
•    Ser esencialmente religiosa. Dios, su amor, su conocimiento y su servicio deben impregnarla y ser su meta principal.
•    Ser formadora. No es suficiente enseñar. La escuela debe colaborar en la extirpación del mal, cultivar las virtudes, habituar a los jóvenes a pensar y actuar cristiana, moral y conscientemente.
•    Ser práctica. Debe responder a los talentos del niño y a las necesidades de la vida, en lo académico y en lo espiritual. 

Padre Teodosio presentó el postulado “la Escuela debe ser un lugar de educación y formación religiosa”. Cuando la religión es desterrada de las salas de clases, todos los conocimientos quedan en el aire, sobre todo, la formación moral. No debe existir una separación entre la fe y la razón, entre las materias profanas y la formación religiosa. Dios no puede quedar fuera de las matemáticas, la filosofía, la biología, la geografía y la historia, porque todo tiene su fundamento y su finalidad en Dios. 

Madre Bernarda Heimgartner, fue la fundadora, junto a Padre Teodosio, y la primera superiora de las Hermanas de la Santa Cruz. Mujer profundamente espiritual, demostró su amor a los niños, con total entrega, sacrificio y perseverancia, sobrepasando todo obstáculo para formarlos hacia una vida plena. Para ella, educar era cooperar en la obra de Dios. Esto es, contribuir para formar buenas personas, con alto sentido cristiano, para que en el futuro sean buenos padres y buenos ciudadanos.

Su legado se refleja en la expresión “Seamos testigos de Cristo muerto y resucitado, en un mundo que evita la Cruz” (Palabras de madre Bernarda). La Espiritualidad Santa Cruz está centrada en la vivencia del Misterio de Muerte y Resurrección de Jesucristo que ilumina y enriquece el sentido de la vida, especialmente en situaciones extremas. Esta espiritualidad nace de una fe profunda y dinámica, de la plena confianza en Dios que confirma la vida de la Congregación desde sus inicios (Palabras de Madre Bernarda, 1985).


V.    CARACTERÍSTICAS DE LA PEDAGOGÍA PERSONALIZANTE

1.    Pedagogía activa, viva y dinamizadora
La educación personalizada está llamada a ser una pedagogía activa, dinamizadora y viva, que sea capaz de desarrollar la potencialidad de crecer en forma constante: física, psicológica, espiritual, social, cultural y moralmente, de ser más de lo que es, a través de superaciones constantes. Para ello la educación personalizada debe contemplar:
•    Pedagogía de divergencia o de la diversidad.
•    Del llegar a ser persona – sujeto de su desarrollo.
•    De la expresión propia y la originalidad.
•    De elección, en la toma de decisiones personales.
•    De respuestas originales.

2.    Pedagogía de la creatividad
En la potencialidad de ser único e irrepetible, la persona es capaz de interrogarse e interrogar al mundo y dar respuestas propias, originales, creativas.
•    De expresión personal.
•    De producción de resultados propios.
•    De descubrimientos e invenciones.

3.    Pedagogía de la socialización
La persona es un ser abierto a otro, en comunicación y participación. La vida humana es esencialmente comunicación. Para Faure, “No estamos hechos para nosotros. No podemos concebir nuestra personalidad solamente en relación con nosotros mismos. El deseo más grande de nuestra personalidad es que otra persona solicite nuestra persona. Hay en nosotros una dimensión profunda que nos lleva no sólo a ser, sino también a dar a los demás lo que somos”.
En frases de Mounier, “la persona no existe sino hacia los otros, no se conoce sino por los otros, no se encuentra sino en los otros”. Es por esto que el hombre se encuentra pleno en la entrega por entero a otros:
•    De la ayuda mutua.
•    De la interacción.
•    Del trabajo en equipo.
•    Del compartir liderazgo.

4.    Pedagogía de integración
La construcción de la persona debe ser el proceso central de la educación, contemplada desde el desarrollo integral del ser humano, única forma de lograr la satisfacción de las necesidades humanas, el ejercicio de la ciudadanía y el manejo de códigos de la modernidad. 
El más profundo sentido de la educación personalizada se haya en convertir el aprendizaje en un elemento de formación personal a través de la aceptación de responsabilidades por parte del estudiante como ser original y creativo, con capacidad para autogobernarse, establecer relaciones y buscar sentido a su vida. Búsqueda integradora   de todas las potencialidades de la persona: cuerpo, mente, inteligencias y espíritu, que permite una relación armónica en el desarrollo de múltiples habilidades en la formación de la persona.


VI.    ELEMENTOS DE CLIMA EDUCATIVO PARA EL PROCESO ENSEÑANZA APRENDIZAJE

A continuación, se presentan elementos propios en el quehacer educativo de nuestro estilo de educación personalizada:

1.    Animación y ambientación Pedagógica (creación de un clima educativo):
•    Actitud Fundamental.
•    La organización del tiempo y del espacio.
•    Medio ambiente preparado.
•    Clima de trabajo.
•    Ayuda mutua.
•    Normalización.

2.    Situaciones didácticas o rutinas:
•    Acogida
•    Trabajo personal.
•    Puesta en común.
•    Clase colectiva.
•    Trabajo colaborativo.
•    Toma de conciencia. 

3.    Instrumentos de trabajo pertinentes al modelo de   Educación Personalizada.
•    Plan Anual
•    Programación Anual.
•    Parcelación de unidades.
•    Planificación de la unidad.
•    Plan de trabajo del estudiante.
•    Guía de indicaciones.
•    Hojas de trabajo.
•    Fichas
•    Guías
•    Material concreto.
•    Material manipulativo, audiovisuales, tic.
•    Instrumentos de evaluación y autoevaluación.
•    Biblioteca y material de consulta.
•    Controles y autocontroles.

VII.    ESQUEMA DE EDUCACIÓN PERSONALIZADA